Paisajes de ensueño entre los valles y cerros tucumanos

La increíble experiencia de volar en parapente en Loma Bola, paseos a caballo y visitas a los artesanos
Paisajes de ensueño entre los valles y cerros tucumanos - Tafí del Valle

La ruta que lleva a Tafí del Valle, en Tucumán, tiene 1.294 curvas, según cuenta el guía Hugo Olgiati. Atrás quedó Acheral, el pueblo desde el cual Atahualpa Yupanqui iniciaba sus viajes a lomo de mula y donde el poeta y músico nacido en Pergamino vio “la luna buena, besando el cañaveral”, como escribió en “La luna tucumana”, la zamba más emblemática de estas tierras, la canción que todos conocen de los fogones, aun cuando nunca hayan venido a estas tierras ni les guste el folclore.

Paisajes de ensueño entre los valles y cerros tucumanos

Cabalgata en los Valles Calchaquíes, cerca de Tafí del Valle.

Cuando la combi transita algunas de esas curvas, el paisaje va cambiando. Vamos del llano a la zona de pedemonte y selva de transición, para llegar finalmente a los 2 mil metros de Tafí del Valle. La Reserva Natural Los Sosa comprende buena parte de ese pasaje, desde 650 metros a 1.750 metros de altura. Con la ventanilla baja comienza a sentirse el aroma y la frescura de los laureles, lapachos, nogales y cedros. Los bosques de alisos se transforman en verdes prados al llegar a Tafí. El aire es otro en los Valles Calchaquíes. Un aire fresco y amable en una localidad con 17 mil habitantes.

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Amanece en Las Carreras, una estancia jesuítica de 1779 y un campo de 9 mil hectáreas reciclado como hotel boutique. Con las primeras luces el día, Emanuel López Lauría -bombacha de gaucho, boina y una tonada que delata su pasado bonaerense- prepara los caballos para una cabalgata hasta el cerro El Pelao.

Sombra, el caballo que me facilitan para montar, es un zaino precioso que trepa el cerro con facilidad y en zigzag. En un momento, el silencio es casi total y un cóndor nos sobrevuela. Tras una hora de cabalgata con algo de vértigo se llega a la cumbre. Sobre unas piedras improvisamos un almuerzo con sándwiches, agua y gaseosa. No se necesita más. Desde allí se ven claros el dique La Angostura, El Mollar -otra villa veraniega- y el cerro Mala Mala. Los caballos descansan en fila y forman una postal preciosa de los valles, con las nubes que van bajando.

Durante el regreso, el manto del alpapuyo (niebla típica de la zona) es otra de las compañías. Se siente la respiración de los caballos, el sonido de algún pájaro carpintero y el aroma de un asado que nos recibe cuando desensillamos.

Paisajes de ensueño entre los valles y cerros tucumanos

Cabalgata en las cercanías de Tafí del Valle, Valles Calchaquíes, Tucummán (foto de dyn / gentileza diario La Gaceta).

La cabalgata a El Pelao es sólo una de las tantas posibilidades que ofrece Tafí del Valle. Otra es la excursión por el borde del río Tafí, a bordo de un camión Mercedes Benz Unimog, que se hizo fama de indestructible durante la Segunda Guerra Mundial. Es tan alto que hay que subir por una escalerita. Johnatan Córdoba es chofer, guía y un apasionado de estos vehículos. Sabe su historia a la perfección, además de conocer el valle como la palma de su mano. La excursión combina un paseo off road por caminos vecinales, pasando ríos, lomadas y corrales de piedras, donde se hace la yerra de animales. Y la visita a algunos de los trabajadores que forman parte de la Ruta de los Artesanos.

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En una de las paradas, Rosa González explica el proceso de elaboración de cerámica con arcilla del lugar. Y Roberto Zonca cuenta cuando dejó su Santa Fe natal para fabricar dulces artesanales en un entorno rodeado de vertientes naturales de montaña. La parada final es el dique La Angostura, con su agua mansa que alguna vez pensaron que podía proveer de energía a la zona, pero nunca funcionó. La tarde termina en la casa de té Flor de Sauco, que prepara jugo de arándanos -Tucumán es uno de los principales productores del país- y torta de nuez. De noche, Las Carreras ofrece un menú degustación, con el sello de su chef Luis García: quesillo en hoja de parra, guiso de llama, ambrosía y dulces regionales.

“Como lo demuestran los sueños, como lo demuestran los ángeles, volar es una de las ansiedades elementales del hombre”, escribió alguna vez Jorge Luis Borges. Para cumplir ese sueño tan primario, va la pena dejar Tafí del Valle y trasladarse a Loma Bola, un lugar con pistas de despegue de parapente en la Sierra de San Javier, a sólo 25 kilómetros de la capital tucumana. Mario “Mono” Sueldo es piloto e instructor y tiene a cargo una breve clase introductoria, en la que explica cómo funciona el parapente, las corrientes de aire y las medidas de seguridad para el vuelo biplaza. “Sólo necesito que corras cuando yo te lo indique. Corré como si estuvieses escapando de algo”, dice Sueldo, que indica que Tucumán es el lugar más apto del país para practicar el deporte. “¿Viste cuando el mar está picado? Pensá lo mismo pero con el aire. Acá el aire no es ‘turbulento’, no tiene cambios bruscos ni térmicas fuertes. De los 365 días del año, podemos volar unos 300”, agrega.

Paisajes de ensueño entre los valles y cerros tucumanos

Vuelo en parapente en Loma Bola, Sierra de San Javier, a 25 kilómetros de San Miguel de Tucumán.

Después de la charla, de colocarnos los arneses y un despegue simulado, llega el momento de la acción. Hay que correr por una lomada -no es un precipicio- para que la vela se hinche de aire. De repente, las piernas se mueven solas en el aire. Y estamos volando. Luego del vértigo inicial, llega el puro placer. El placer más primario. Como dijo alguna vez Borges cuando hizo un vuelo en globo, sentimos “una felicidad casi física; escribo casi porque no hay felicidad o dolor que sean sólo físicos, siempre intervienen el pasado, las circunstancias, el asombro y otros hechos de la conciencia”.

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Desde las alturas -llegamos a unos 500 metros- se ven los cerros majestuosos, las quebradas, la ruta como un rayón gris en el medio de tanto verde. Y los árboles como brócolis gigantes. El aterrizaje calmo se realiza en una pista de césped en una finca de limones de la localidad El Corte. Allí está esperando una camioneta, que nos llevará de nuevo al cerro. A la noche habrá unas empanadas en el hotel Sol San Javier, que ofrece una vista privilegiada de la ciudad. Al final del día llegará el grato momento del viento rozando la cara, el vuelo maravilloso en el Jardín más verde de la República.

 

Miniguía

Cómo llegar. Aerolíneas Argentinas vuela sin escala desde Aeroparque hasta San Miguel de Tucumán; ida y vuelta con impuestos, desde $ 2.300. Bus Aconquija de la capital tucumana a Tafí del Valle, $ 156 ida.

Dónde alojarse. En Tafí del Valle, hotel de campo boutique Las Carreras (estancia jesuítica de 1779): habitación doble con desayuno, recorrido guiado por la finca y la fábrica de quesos, desde $ 2.200 (03867- 421-473 / www.estancialascarreras.com).

En San Javier, hotel 4 estrellas Sol San Javier: habitación doble, desde $ 1.590 (0381- 492-9004 / www.hotelsolsanjavier.com.ar).

Cuánto cuesta. Cabalgata hasta el cerro El Pelao, en Las Carreras (2 hs. 30’), $ 350.

Excursión por la orilla del río Tafí en camión Unimog, con paradas en casas de artesanos, $ 350 (www.lacumbretafidelvalle.com).

Vuelo en parapente con Mario “Mono” Sueldo en Loma Bola (San Javier), $ 1.200 con fotos y $ 1.400 con fotos y video (0381- 155239572).

Dónde informarse. En Buenos Aires, Casa de la Provincia de Tucumán: Suipacha 140, tel. 4322-0010.

En Tucumán, (0381) 430-3644/422-2199