El hombre de los valles se caracteriza
por conservar casi intactas muchas tradiciones y costumbres que van desapareciendo en las
grandes ciudades, como así también por su habilidad y dureza para las tareas rurales, su
sabiduría empírica transmitida de generación en generación, y su espíritu simple y
sano.
El hombre de los valles y de los
cerros, con una forma de vida que se torna pesada por la soledad y el clima, es muy
religioso y creyente.
Su vida se desarrolla en el rancho, de
piedra, adobe y paja, generalmente integrado por varias habitaciones centradas en un
único patio. Una de estas habitaciones, caracterizada por su puerta baja, es la cocina.
En su interior permanece siempre encendido un fogón. Si bien sus dimensiones son
reducidas, centraliza al grupo familiar, principalmente los días de frío.
Sus cultivos de papa, maíz, zapallo y legumbres y sus animales le proveen el alimento diario.
La principal herramienta de trabajo es el caballo, por lo que es indispensable "saber cuidarlo y aprovecharlo".
Un buen jinete debe tener, además de
la habilidad para montar a caballo, la experiencia en ensillar al animal. Si bien los
caballos se montan "en pelo", normalmente se utiliza una montura. La mujer que
se dice sabe montar, utiliza una montura para mujer, en la que sienta y cabalga sentada de
costado.
La Mateada
es la principal costumbre, tanto en el campo como en la ciudad. Encierra el placer de
compartir una ronda de charlas y varias rondas de mate.
El mate es un recipiente de calabaza o de madera,
sometida previamente a "curación", desde donde se bebe una infusión de Yerba
Mate y agua caliente. Para absorverla se utiliza una bombilla, a modo de
"pajita"o "sorbette", generalmente metálica con un filtro en el
extremo inferior.
El mate puede llevar azúcar, hierbas o yuyos e inclusive alcohol, recibiendo éste
último el nombre de Yerbiao. El mismo se comparte, pasando en la rueda de una persona a
otra, siendo los primeros mates los de peor sabor.
El primero es para el cebador. En
ruedas grandes pueden utilizarse más de un mate.
Asado
es el nombre de la carne de vaca y achuras, debidamente saladas, cocinadas a la parrilla.
El tradicional asado encierra un momento de
convivencia, que comienza a vivirse desde sus primeros preparativos, cuando el asador
enciende el fuego con carbón. El rol de asador generalmente es tomado por los hombres.
Las
mujeres se encargan así del acompañamiento del asado: ensaladas, pan, chimichurri y
bebidas.
La costumbre y la tradición se
manifiestan en fogones y guitarreadas,
donde los amigos se reúnen a cantar y, a veces, a bailar, al son de música folklórica.
Muchas veces se organizan en el momento, sin planificaciones previas, pues siempre hay a mano una guitarra, un bombo, una armónica o un acordeón, y las ocasiones
de reunión no faltan.
Mientras las guitarreadas pueden llevarse a cabo en
cualquier sitio, incluso en los hogares, el clásico fogón se realiza al aire libre, a la
vuelta de una fogata.
La hoja de coca se cultiva en las provincias del
Norte de Argentina y principalmente en Bolivia. El hombre de los valles y de las montañas
las utiliza para hacer frente al frío, a la altura y al cansancio. Era ya usada en el
siglo XVIII y XIX por los indios en la época de la encomienda.
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